No hay casa en Saltillo cuyo timbre funcione,
no importa si es de las más humildes o de las más pomadosas residencias de las ratas ricardas, invariablemente el timbre de la puerta no funciona
la razón: a los saltilleros no les importa lo que ocurra fuera de sus casas cerradas a piedra y lodo, y es una ofensa más el que tengan que estar tocando la puerta o gritando a los de adentro, que siempre se la barren con que "no te oía, ¿tienes mucho tocando?"
domingo, 4 de abril de 2010
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